sábado, 30 de agosto de 2008

Tarifando... capitulo IV (Desenlace)

...y llegando al final del viaje nos encontramos. Hay que recordar que habíamos dejado al pobre Miki con un fuerte golpe en la cabeza consecuencia de mis enseñanzas surferas. Pues, despúes de volver a casa, cambiarnos (ponernos monos algunos y otros simplemente simiescos) nos fuimos a cenar por allí. Nada del otro mundo. Un sitio donde nos zampanos unas super hamburguesas. Lo cierto es que las que nos pedimos tenían un nombre de algo magnifico, en plan como que no vas a poder comertelo o te va a pasar factura... pues mucho lirili y poco larala. A continuación, nos fuimos a seguir conociendo la noche de Tarifa. Estabamos un poco cansados pero había que darlo todo. Un amigo no se casa todos los días. Fuimos a un par de bares en un principio pero hubo bajas y nos quedamos Miki, Juanjo, Alfonso y servidor.

Miki nos recordó que había oido no se donde que cuando alguien se daba un golpe en la cabeza y no sangraba era necesario someterle a vigilancia durante toda la noche. No pensó lo que decía porque eso iba a repercutirle muy duramente en las horas siguientes. Bueno, pues continuamos de bares, viendo el nivel de frikismo que había en ciertos garitos (viejos de sesenta años borrachisimos y medio desnudos bebiendo los culines de las copas...) y participando en la parranda.

Nos adentramos en una discoteca y por lo que nos habían dicho era de lo último que podía quedar abierto a esas horas. Unos bailecitos a ritmo de pachanga, unas cuantas copichuelas y... Miki que ve a una tia y dice "joder, tio, yo audité el restaurante donde curra esa tía y tuve broncas, que no me vea". Yo le debí entender al reves, o quisé entenderle al reves (quien sabe) la cosa es que me puse a hablar con ella y con la amiga y terminamos intercambiando calzado.

Las dos muy simpáticas, lo cierto es que la cosa no paso del intercambio de zapatos pero fue muy divertido. Además una de ellas empezó lo que ha sido el mito de Ratatouitte durante este verano. Nos fuimos de la discoteca y terminamos en un bar al lado de la playa más cocidos que los garbanzos. A eso de las 9 de la mañana nos planteamos la vuelta al apartamento ya que a las 11 teníamos que salir de allí y emprender camino a Madrid.
En definitiva, cumplimos nuestras misiones; mantener a Miki vigilado toda la noche por si tenía una hemorragia interna en el cráneo y corrernos unas dignas parrandas para celebrar que nuestro querido amigo Miguel Angel dirá el si quiero el 11 de octubre del 2008.

1 comentario:

Los Chicos dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=nYUjNQrokeg
jajajajajaja